martes, 27 de diciembre de 2016

Donde el hada nos lleve, amiga

Diseño de Agustín Linares, www.veletas.net

Veleta de viento. Para mí, representa la dirección hacia donde nos lleva la poesía, el arte, la música, simbolizados por el hada que con suavidad sopla e inspira.

Ésta de la fotografía fue un regalo de mi amiga y compañera de profesión Almudena LiCa; el diseño y la creación es de su padre, Agustín Linares (www.veletas.net). La conservaré siempre como recuerdo de las maravillosas coincidencias que la vida a veces nos pone delante; cruce de caminos, de personas, de destinos...

Cuando decidí que este blog se llamase "Palabras cardinales", enseguida pensé en la imagen de una veleta para la página principal. Busqué una por internet, sin mucho miramiento respecto a los derechos de uso de las imágenes que encontramos en Google. Elegí una muy sencilla y la utilicé en el diseño del blog. 

Poco tiempo después, mi compañera de Física y Química, una andaluza salerosa recién llegada a Madrid, me preguntó que de dónde había sacado la foto de la veleta que compartía junto a mis textos. Le conté el proceso conforme lo he hecho ahora y ella, con una amplia sonrisa, me reveló que aquella veleta era diseño de su padre, un ingeniero aficionado al hierro forjado y las veletas de viento. La imagen del blog le resultó muy familiar y la mostró en casa, donde pudieron comprobar que, efectivamente, presentaba una serie de detalles técnicos que caracterizan las obras de Agustín.

No sabía dónde meterme. ¡Qué vergüenza! La primera cosa que "robo" y me viene a pillar una compañera de trabajo. Le pedí disculpas y le prometí que la quitaría, por supuesto. Me dijo que ni se me ocurriese, que se lo había comentado a su padre y hasta le había hecho gracia. Tampoco era la primera vez que encontraba sus veletas decorando páginas web.

La anécdota me inspiró para escribir "Ingeniería poética", un texto que dediqué a Almudena y a Agustín como muestra de agradecimiento y que utilicé en algunas clases, refiriendo cuál había sido mi motivación, para mostrar a los alumnos cómo la realidad puede generar ficción. Aquella historia de sus profesoras y la veleta del hada animó a algunos de ellos a experimentar con la narración. Ésta es la prueba de cómo un ingenuo clic en Internet puede poner en marcha el complejo engranaje del universo... A la familia Linares debió agradarle el relato, tanto que el padre me envió esta preciosa veleta del hada como muestra de afecto y amabilidad. 

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre ella. Hace unas semanas salí al campo a hacerle una "sesión de fotos al hada". Pensé que sería bonito utilizar la imagen como portada del libro "Relatos cardinales". Finalmente, el diseño fue otro, especialmente dedicado a Amaya Gil, la niña a la que está dedicada la publicación. Reservaré mi reportaje fotográfico a la veleta de Agustín para otra ocasión. 

Quiero dedicar esta entrada a Almudena Linares, que además siempre lee, y generosamente comenta, los textos del blog. Un abrazo y gracias, por el cariño y apoyo que siempre me has brindado en este proyecto. Sigo creyendo que tan maravillosas coincidencias no son mera casualidad.

sábado, 24 de diciembre de 2016

La Nochebuena de la abuela Mónica


Casi todo el mundo considera la Nochebuena el día navideño por excelencia; y lo ha sido para muchas generaciones sin necesidad de que un gordinflón rojo alimentara ilusiones con sus regalos y sus nórdicos renos. Recordamos nuestras  Nochebuenas de infancia por la reunión familiar, la cena entre langostinos, entremeses y turrones, los villancicos populares al pedir el aguinaldo y, para algunos, por la "Misa de Gallo" que coronaba la "Noche de noches".

Mi abuela era una mujer de tradición y familia. Quizá por eso quiso instaurar entre sus hijos, nietos, y a la postre bisnietos, la hermosa costumbre del "Niñico Jesús". La Nochebuena era el único día en que conseguía reunirnos a todos en torno a su mesa, cinco hijos, con sus respectivos cónyuges, y doce nietos; así que debía hacer del encuentro un momento único e inolvidable. Ponía todo su esfuerzo engalanando la casa con un hermoso Nacimiento y nos agasajaba con elaborados platos y artesanos mantecados y toñas (un dulce navideño bañado en miel típico de Almoradí y alrededores).

Antes de la cena se escuchaba con atención el mensaje navideño del Rey. Mi abuelo siempre fue un monárquico convencido y la Nochebuena disfrutaba comentando sus inquietudes ideológicas con hijos, yernos y nueras. 

Tras unos villancicos con el acompañamiento al piano de mi madre, ¡todos a la mesa! Los niños, en un apartado especialmente dispuesto para ellos. Y, ya hacia los postres, un golpe seco en la gran puerta del salón nos dejaba a todos los pequeños expectantes e ilusionados. ¡Por fin había venido el Niño Jesús! Para celebrar su Nacimiento, el Niño lleva a todos los niños buenos regalos y dulces. Jolgorio, fiesta y juego con los primos. Alguna desilusión para quien espera alguna muñeca en vez de tanto y tanto libro (ya me iban marcando camino).

De aquellas Nochebuenas ha quedado en la memoria el sabor del turrón de chocolate junto al de los primeros sorbos de sidra y el olor dulzón del plástico de las primeras muñecas, aligerados por el helado ambiente del coche en el viaje de regreso a casa, cargado de ilusiones infantiles.

Y también una tradición que he perpetuado a través de mis hijos. Esta noche, los tres esperan la llegada del Niño Jesús y sus presentes navideños. Saben que en las casas de sus amigos hay otras costumbres y mágicas visitas. El mundo es grande y son muchos los niños a los que hay que hacer sonreír. En nuestra casa, en Nochebuena seguiremos cantando y esperando al "Niñico Jesús" de la abuela Mónica.

Feliz Noche a todos.

jueves, 15 de diciembre de 2016

"Relatos cardinales por "El reto de Amaya", ya a la venta en Amazon


Ya está a la venta en Amazon "Relatos cardinales por "El reto de Amaya", una selección de los textos del blog PalabrasCardinales. 


Todo lo recaudado será destinado a la causa solidaria de Amaya Gil, una niña que padece el síndrome de Wolf-Hirschhorn. el propósito es colaborar con sus padres en los costosos tratamientos.

Gracias a todos por apoyar la causa, leer su historia y otros "Relatos cardinales". En nombre de la familia os animo a darle la mayor difusión posible.

*"Relatos cardinales" es una publicación electrónica. Podéis descargar la aplicación Kindle para smartphones Android y también leerlo en tabletas y ordenadores.

(...)


Prefacio

Queridos amigos,

Os presento "Relatos cardinales", una modesta aventura electrónica que reúne algunos de los textos publicados en el blog “Palabras cardinales”. Hace ahora un año que me lancé de nuevo a escribir, movida por la necesidad de poner en palabras un sueño muy especial que acababa de tener. Aquel primer texto representó un pequeño homenaje a un amigo (MI AMIGO DEL ALMA, así, con mayúsculas, presente siempre en mis sueños y pensamientos), desaparecido cuando apenas contábamos dieciocho años y fantaseábamos con qué queríamos ser de mayores. Ahora que yo ya soy mayor y soy capaz de mirar atrás sin perder el equilibrio, desde estas coordenadas con las que me siento capaz de orientar mi rumbo, quiero recordar de nuevo a Pascual, que de algún modo también me guía y protege.

Desde aquel primer texto, ya no ha habido manera de parar de escribir, con mayor o menor acierto o efecto estético, con mayor o menor periodicidad. Al principio, sólo los compartía en redes sociales, como publicaciones espontáneas destinadas a los amigos más cercanos. Recién estrenado este año 2016, varios amigos (y lectores generosos) me animaron a crear un blog especialmente dedicado a mis textos. Debo reconocer que me pareció en principio pretencioso; tampoco estaba haciendo nada del otro mundo para creer que aquello fuera merecedor de un espacio virtual propio, al que habría que obligar a los amigos a visitar y festejar, aun cuando no lo mereciera…

Me costó lanzarme, pero terminé haciéndolo. Con el nombre “Palabras cardinales”, aludiendo abiertamente al hecho de que cada texto es, en realidad, un mapa de situación vital de su autora, creé el blog en enero pasado. Ha sido una gran sorpresa comprobar cómo, gracias a la magia de internet, ha ido creciendo el número de visitas, hasta alcanzar las casi veinte mil actuales, desde multitud de países a los que jamás pensé que pudiera llegar y que, probablemente, nunca llegaré a conocer.

Gracias a todos los que, en algún momento, habéis contribuido a este proyecto que, sin afán literario, ha servido también como vehículo de expresión de mis experiencias como docente y como material de trabajo, de comentario y de motivación a la escritura para algunos de mis alumnos. Gracias a los que amablemente habéis tenido el gesto de haceros con un ejemplar de este libro. Ya os avancé que todo lo que se consiguiese recaudar con su venta iría destinado a una causa solidaria, a favor de Amaya Gil Sampere.

Entre todos, estamos colaborando con “El reto de Amaya”. La pequeña Amaya es hija de Susana y Jose, unos amigos cercanos que tuvieron que reinventarse como padres y personas el día que nació “su princesa”. La vida les puso por delante un reto grande, que quizá creyeron insalvable al principio, pero que les ha permitido crecer como individuos y como miembros de una fantástica familia numerosa. Después del periodo de asimilación y aceptación que representó para ellos el diagnóstico de Amaya, que padece el síndrome de Wolf-Hirschhorn, estos padres decidieron hacerse fuertes y buscar aliados con los que combatir las dificultades de  su hija. Como ocurre con todas las enfermedades raras, las instituciones sanitarias no destinan suficientes recursos económicos y son las familias las que deben asumir casi todos los costes de los tratamientos, que ayudan a los afectados a tener una mayor calidad de vida. Susana y Jose llevan años movilizando la solidaridad de su entorno. Yo me sumo ahora con este libro, Relatos cardinales. En el primero de sus textos podréis descubrir más sobre quiénes son los Gil Sampere, con la dulce Amaya como bandera, y cuál es su Reto…

Pequeños pasos hacen camino... Amaya lo sabe mejor que nadie. A pesar de lo que representa en sus vidas el síndrome de Wolf-Hirschhorn, Amaya y su familia trabajan y se esfuerzan diariamente por conseguir salvar las barreras que impiden su integración. Ellos saben mucho de sortear todo tipo de obstáculos burocráticos y de romper con los prejuicios sociales hacia las personas con dificultades. Rara es la enfermedad... Ella es Amaya...

Gracias a todos por vuestro interés y colaboración.